HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El otro día con el perro, me encontré a una madre, con dos niñas. Y se me derramó el fuera de campo de la voz con esas niñas. Tenían alguna "enfermedad" mental. Algo entre el autismo y la flor de la mandrágora. Ellas tenían miedo al perro al principio. Y yo las animé para que lo acariciaran y una niña me dio la mano y me dijo, "pero hazlo conmigo, las dos a la vez."  Sentí tanta inmensidad en la ternura de esas niñas que por un instante sentí que volábamos en un mundo primitivo.

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