HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el quinqui muro protegiéndome de ratas y descosidos
cuando tu rostro rompe una máquina de escribir y bebo segadas palabras en la sombra
que te aguantan el pulso y el mármol.... en la deriva, en mi cocina con la mesa puesta y los murciélagos llenos de amor flotando tu desaparecido sentimiento mientras la lumbre canta

y acá abajo
ya no le quedan románticos a mis náufragas
ni héroes a las espadas
ni porque al que pregunta
ni entre tus brazos besos infinitos
ni cielos estrellados en esa raya de cocaina
ni pasos de cebra que llegan a tu puerta
ni puertas que le quiten las margaritas a los chanchos

y la poesía no tiene mi poema
ni mi letra, el aquí te pillo aquí te mato
ni mi sangre la memoria de tu tumba
ni mi consuelo los lunes al sol
ni mi playa tu salmonelosis

ni los campanarios la fe de la cigüeña
ni el invierno tus mendrugos ni tus petas
ni entre mis piernas se amortiguará la vida

ni el viento nos llevará a casa
ni la cabeza del rey rueda en el pueblo que muere

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