HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El silencio.. la mirada golpeando en el horizonte lleno de niebla, desnudando a los árboles con esas lágrimas de infinito amotinado cuando empiezas a hablar. Y esa senda de desabrochados aullidos en la transparencia que penetra la pérdida donde las semillas de los girasoles son significados que la ceniza revivió en el fuego.
Todavía no estoy del todo unida a los significados. Un hueco enjuaga la llamarada del sol en las cubiertas desvencijas del hielo.
Echo de menos a mis abuelos. Porque ellos vivían en la sencillez de los abedules.  Y me conectaban con la transparencia del viento en buzones llenos de líquenes y caracoles, acariciados de hiedra y de rocío. Ellos crecieron sin la suciedad del capitalismo, aunque crecieran en un país franquista y gobernado por asesinos y malas personas en la iglesia, en la escuela, en las comisarias y ayuntamientos, vivieron en su isla, y comían, de la tierra que ellos labraban.
En ésta sociedad todo está contaminado. Los locos son los que no se adaptan al veneno y se rebelan y se incendian a sí mismos y reflejan la cárcel con alaridos evanescentes. Los cuerdos tienen la conciencia convertida en una autopista de peaje.. dividida, evasiva, ellos son los que tienen la esquizofrenia, la locura es la que lucha por la salud mental, la cordura es la que acepta la enfermedad y arquitecta su veneno y legitimiza el hambre de los otros y el espanto.

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