HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ellos se dejan morir.  Yo me ato a su naufragio como la antagonia, y la puta que afila el cuchillo. Y como la cortesana que evita muerta de miedo y de frío, lo que también empuja mi aliento, cuando abro los ojos y sólo veo la oscuridad y esa fígura de porcelana se parte y me corta en el antebrazo el crujido de la luna.
Soy la que levanta el credo, cuando mi espíritu acelera la crueldad del fruto del acantilado. Soy la esquizofrenia que guarda su secreto en la materia inerte. 
Soy la matrona que a la mitad corta al motivo que nos salva, y a la mitad, planto flores en el desierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario