HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Empieza el día. Busco las palabras. Busco el canto del moho en el fondo de tus ojos, con esa tormenta drenando de tus papeles, las fechas desgraciadas donde te apareció mi cuerpo, arpón y esquela de tu abril.
Dejé el recargo del paisaje mordido en la metafísica del cangrejo ermitaña, cambiando en tus trenes, el destino de mi maleta agujereada por la humedad que llenaba de líquenes esas mordazas que grabaste en mi muñeco de nieve.
Ahora todo es una ilusión.
No pensamos demasiado en los hechos, para no estropear la música. No preguntamos por qué, ni cuántos, ni hasta dónde. Porque sino sufriríamos innecesariamente el vértigo de esa bala. Con la conciencia de las amebas latimos la mar. Con los ladridos de los perros, acabamos el poema que nunca supo acabar ni la poesía ni la sed.

No hay comentarios:

Publicar un comentario