HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

en algún fuera de campo
ese cuenco preñado de vino
aún recuerda
aún persigue... el flaco favor de tu infinito
sin contar con las pérdidas
ni para pagar en los bares
ni para afinar la guitarra
sin salpicarte en vano de mi trasnoche de tuercas
cuando la herrumbre muy dentro de la lluvia ama
la fragua que en tus metales... pagó la noche bajo techo
en medio de la nada
descreyendo papeles mohosos en el canto del afilador
tomándote vanguardia del jamás
en esos pluscuamperfectos de laa grieta
y mi piel, llorando el rocío
alimento de rosa
canibalismos entre agujeros
cuando mi equilibrio es tu ausencia
y me sujeto a ella, para pisar el suelo

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