HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

En cualquier lugar sigue la obsesión de la ausencia y el hueso del poema descarnado del pronombre y del destino. 
Sigue ese amor sin objeto amado, ni la reciprocridad de la caricia y de ninguna afirmación.
Anudada por el anacoluto ciabogo lo que no debió decirte nunca esa botella de whisky en mi escenario roto. 
Pero no serás tú. Nunca es ningún tú. 
Soy esa cínica que lo fue por entusiasmo de una soga abortando el peso de la gravedad.
Por herida, cuando se meó de risa encima el verbo de los desaparecidos.
Seguí ebria el vals. Debajo de los trenes tus fotografías expulsaban los fantasmas que en mi casa desteñían las goteras. Nunca tuve la certeza de lo tangible en la palma de mi mano. Mucho menos al lado de un humano conocí la palabra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario