HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Es bello el paisaje nevado. Ese blanco es el que no está donde la escritura golpea un tambor roto que anida en tu habitación destruida y envuelta entre árboles caidos que besaron mi nostalgia en el hielo. Me marché desde esas cenizas a un lugar donde no era sólida la palabra, ni la hechura comprometía el amor ni el sentido. Fue un instinto de desmenuzadas muecas de imposibles cuadernos atizando en tu noche los restos del naufragio, acumulando piezas musicales donde las ballenas congeladas devoraban la senda.

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