HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Es el momento de volver. De enfrentarme a aquello inefable que transiliteró el surrealismo y tomó el nihilismo como bares de licores verdes. Cuando salí de la locura, lo hice a través del suicidio, de la nada, de la más profunda de las pérdidas. Fueron muchos factores que ya conozco demasiado y no necesito escribir ahora. 
Sé que abandoné algo muy importante, aunque no lo hice del todo, siguió en mi instinto etéreo, siguió en mis extremos, en mis sueños, siguió en algo que no escribí por el alter-ego ateo, pero que viví, y que determinó mi ánimo y mi toma de caminos. Pero no le di la palabra.
Ahora vuelve a sonar y lo hace con vehemencia. Y he de ir más dentro.
He vivido ocultando siempre esa sensibilidad. Tal vez tenía miedo de la crueldad de su certeza. O tal vz sentía que me ponia en peligro. Nací con el instinto del disfraz y el camuflaje. O tal vez lo adquirí cuando era niña y el exterior lo temía y me atacaba por ello.
Después tuve ataques de la vanidad de la derrota. Era como mi chivo expiatorio. Dejaba que la otredad me venciera, para defender yo aquella sensibilidad en mi Isla. Dejaba ahorcarse mi orgullo. Dejaba que todos cantaran su carnaval y sus burdeles.  Me teñía de huesos y de cascos abollados, y me iba llena de sangre, pero jodidamente entera dentro.  Surgieron bifurcaciones, dejé de vivir en el mundo de los humanos... me alejé de sus oficios, de mi destino en ellos.
Esto ocurrió, aunque también hubo puestas en escena antagónicas. Pero ocurrió demasiado tiempo. De modo que el aislamiento de mi espiritu se hizo muy denso e impenetrable para mí misma en el aamor con los otros. 
Ahora tengo que volver... a la efervescencia del humus. A aquello que siempre supe. Aquello que me atormentó y me suicidó de los otros humanos. Aquello que me llevó a manicomios, comisarias y box de urgencias. Y lo que en su revés me hizo volar y sentir lo extraordinario. 
Voy desarmada. Voy sin dios, ni tierra. Voy sin plan ni pretensión. Aunque sí deseo la comprensión y la libertad. 
Alguna vez deseé con tanta intensidad el orgasmo cósmico que me enloquecí. Era importante que esto ocurriera. Aquel deseo avaricioso y delirante de ser dios, era parte de la necesaria pobreza, humildad y camino en el infierno. Necesitaba sacar y sufrir mis oscuridades, mis errores, mi mierda y escupir la que había puesto el sistema a mi lado. Necesitaba conocer la marginación y el exilio. Necesitaba perder mis capacidades, mi identidad, mi razón para vivir. Necesitaba sufrir todas mis muertes, para poder MIRAR.  Necesitaba perpetrar con extremismo mis equivocaciones y pecados y osar en ellos, el semen de dios.  Era parte del conocimiento y del camino.
Todo fue estrella regurgitándose desde el desierto. Todo fue un canto. Nada fue inútil. Aunque tampoco indispensable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario