HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Es mejor que lo diga la metáfora. Nunca me llevé bien con la prosa. No me ayudó. No pudo calmar tu calavera recogiendo los pecios de la nieve. No borró ese asesinato entre mis piernas. Lo concreto jamás entró en mis ojos ni supo mi historia. Lo concreto, lo periodístico, lo descríptivo, lo innegociable, sólamente puso unas esposas en mis manos y clavó más hondo el cuchillo. A veces escribo, tipo diarios, creo que lo hago, porque no hablo con nadie de ello, porque ni siquiera vive en mí, y al escribirlo es, es durante una bala y una rosa. Pero no me ayuda. Lo que me salva es el poema. Estoy harta de las palabras de la llanura y de los verbos prostituyendo el sujeto de la lava y de la inexistencia.

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