HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Escribo en una especie de silla-sillón muy grande. Y el perro hace un rato salto detrás de mí, porque cuando escribo dejo un hueco detrás, y ahora se ha dormido en mi espalda, pegado al respaldo de la silla. Tiene que estar incómodo ahí, apretujado, pero está roncando.

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