HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ésta canción me la cantó aquél hombre... de un puto amor de proxenetas y malditos, de un puto amor cuando queríamos morir que no valía la vida, ni valía la muerte, una historia demasiado larga para tan poca fe, para tan poca verdad, una historia que no conté a nadie y que me atormentó en la cuchilla de afeitar del hierro fundido en el espejo de la ouija, hasta la enana blanca

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