HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ésta hora de la cerveza. De la anochecida y ya el abandono. Ya no escribo por la noche. Durante mucho tiempo lo hacía por la noche, porque me iba a dormir al amanecer. Y me despertaba a las 3 de la tarde. A esa hora había tranquilidad, intimidad, vehemencia. Vivi de noche, unos 7 años. Y cuando trataba de cambiar de horario, empalmaba un día y medio despierta, pero siempre volvía a la noche, hasta que salí por última vez del manicomio.. y fui a ese grupo de reinsercción, durante 3 o 4 meses, empecé a madrugar. Y luego con el trabajo.  Volví al horario diurno.
Ahora ya es... el ronquido de alfabetos descolgados. La entrega a la inefabilidad y el feliz abandono y desencuentro. El sentir que todo va bien, porque no hay nada que cambiar ni proteger. Sólo cantar. Sólo seguir y amar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario