HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Está orbayando, esas gotas de agua que golpean el cristal, y dejan una mancha de cinco o seis minúsculas gotitas de agua... me gusta mucho la palabra gota, tus ojos están muy lejos de aquí, yo no cerré la herida, porque ya no tenía futuro para hacerlo y nunca se me dio bien olvidar cuando pretendí el infinito, en cambio he olvidado, mil y una historias.. que no pudieron matarme la luna en los labios, me olvido fácilmente de recoger los escombros, de los planes para mañana, de quién coño fui y porqué ese mirlo se me clavó en la garganta y fue a anidar en tu sepulto un libro despedazado. Me olvido de quedar bien con los amigos. De ahorrar para luego. De salvar mi casa, mi reputación, mi jodida esquela de licores verdes. Me olvido de lo que me están hablando, de lo que prometí hacer muy pronto.  Y sin embargo... tu marzo de abedules en las orillas de la sal, sigue siendo templo e infierno de lo irresolubre.
También me pasa a veces.. que cuando alguien me habla, algo supuestamente importante, o estoy nerviosa, sufro una sordera momentánea, y aunque quiera oirlo, me llega difuminado, imposible de descifrar. A ti no te entendía cuando hablábamos por teléfono y sin embargo no pude dejar de escuchar esa pala sacando tierra.

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