HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Esto tan íntimo que he estado escribiendo estos días. Es sólo los puntos suspensivos del nacimiento de otra literatura. He vivido siempre con esa información, pero casi nunca la he exteriorizado con palabras concretas ni lo he intimado con nadie. Me he pegado al abstracto... al exorcismo del poema. A lo críptico. Porque para soportar esa información mi mente se hizo críptica, surrealista, psicótica y divergente.......El descubrimiento, es un paso, a la metáfora, a otro tipo de metáfora y de escritura. Como hace falta controlar el realismo, para dibujar el abstracto. Hace falta vomitar la prosa, como piedras atascadas en el aparato digestivo, para arder el poema. Hace falta escribir la fealdad, para luego cantarla y llevarla a la metafísica.
Si me duele. Si todavía me duele. Es que estoy dentro de la maldición, porque no la he desnudado del todo.. no he descubierto todos sus secretos y he formulado algún enunciado con error. Y yo tengo sus monstruos. Algo todavía encorsetado en la sepultura de mi alma. Para ser libre, tengo que ser absolutamente neutral. Tengo que dejar de padecerlo.  Tengo que ser como el viento y como la mar. Tiene que causarme una risa de nahualt y de rosa de jericó.
Hoy sé que mi madre tiene una llave que ni siquiera sabe que la tiene. Y para tomarla, tengo que dejar de reprocharla. Tengo que dejar de sentirme su hija... y matar a la niña que juró venganza hace más de 25 años y que se quedó niña en mi alma. Tengo que dejar de esperar que me la dé. Tengo que dejar de esperar la utopía de su amor. Ella no me la dará. Ella vive en una telaraña demasiado complicada y triste. Ella abandonó la lucha. Ella es la deriva y el suicidio sin cuchillos. Y a la vez la inocencia. Tengo que perdonarla y para eso tengo que no necesitar el perdón. Tengo que amarla sin afectamiento, como aman las flores y el ocaso.  Porque si me duele, significa que soy parte de la maldición, si tengo rencor, rabia y deseos incendiarios, significa que su realismo me puso una cadena. 
El camino del despertar hacia algo, primero viene siempre, como un ataque, una conjunción de la ira, los lobos y los astros. Un extremo de una obsesión, de un error, de un yo, narcisista o alter ego. Y luego, echa pus, aulla, expulsa, quema. Y luego, sabe y ríe. Ninguna verdad lo es, sino es una carcajada completamente vagabunda y libre, sin reclamo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario