HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy deseando que se marche X. Siempre viene con problemas.  Que le acompañe al coche para ver la nieve y la ayude. Le dije, pero si hay dos dedos, sino no han pasado ni las palas porque se marcha al pisarla, si tú creciste aquí y antes caía siempre un metro y ahora te ahogas en un vaso de agua con todo y no naciste ni sardinilla.. Y luego insistió con esa voz lastimera de la misericordia.. de que ella no puede traer peso. Y le dije "pues lo hubieras comprado ayer que vinimos en el coche y te dije que yo lo cargaba todo y que cogiéramos patatas y todo lo de peso y cosas de comer y estuve una hora esperando con el perro  y sólo compraste yogures y mierdas capitalistas" Y se puso a llorar. Y le dije que no trajera el peso que luego iba yo y le dije al seguir oyendo sus llantos... "estoy harta de ser la madre de todos y luego de que a mí siempre me jodan y no os importé mi propio destino ni mi bien... de que no tengáis autonomía, ni camino personal, ni horizonte, ni cojones de vivir, y no dejéis a nadie tampoco".
Veo en mi madre, las mismas artimañas de manipulación emocional y tragedia y dependencia, que vi en mi abuela.
Yo nací en un presidio.
El vientre de mi madre me ofreció también una maldición. Amar a mi madre, me dio un maleficio. La compasión, me metió en una jaula, pero negar los sentimientos de amor a mi madre e irme, como hice en mi pasado, también me llevaba al abismo.. Y si yo rompía el vínculo, también me devoraba la noche, el mal, la violencia, el extremo del éter.
Esta guerra la tengo desde que tenía 12 años de forma ya política y existencial. 
Por eso mi padre fue el único reposo y oceanada, dentro de la familia, y también mi abuela paterna, ella lo era como un duende de todos los mundos. 
Yo crecí en un ambiente tóxico. Donde sólo el surrealismo y el humor del esperpento era capaz a darme alas. No pensar políticamente, pensar marihuanadamente, en la arquitectura de la crisálida de sangre y cicuta de la casa. Es como en el milagro de P. Tinto. Si se paran a pensar en la propia familia, se convierten en un agujero de nitroglicerina y se matan todos entre ellos. 
Mi familia me agarraba con veneno a su fango. Mi corazón estaba lleno de antagonias. Yo luchaba contra ellos, por mi libertad, cruzando todos los limites metafísicos..donde se mezcla el amor y el espanto, el jamás.  Pero  me volví loca en el intento de librarme de la maldición. 
Era tan desesperanzada la situación, tan dependiente y colgada del abismo, que en el año 2012 o 13, no lo recuerdo bien, cuando mis abuelos ya eran dependientes del todo, aunque ellos también metieron dentro la telaraña desde siempre.  Tuve que cuidar de ellos. Renunciando a mi vida y muchos proyectos que tenía entonces... estaba en la mar, llevaba unos meses, sola y feliz en Asturias... murió mi tia, a mi abuela la operaron de urgencia, empezaron a sonar los caballos del abismo . Tal vez fui cobarde. Tal vez debí desaparecer, como tantas veces planeé, sin despedirme, y vernos en el más allá y nunca en la tierra. Sentía que o lo hacía yo, o les condenaba a todos, al olvido y a la desgracia. Ellos jamás comprendieron mi sacrificio, jamás comprendieron cuánto les amé incluso en contra de mi propia vida..., al contrario, muchas veces mi abuela y mi madre, me acusaron de crueldad y de no tener sentimientos, de no quererlas, de ser mala e injusta. Y la telaraña de la maldición seguía haciéndose más densa en mi corazón. Y ahora sigo aquí, por ellos, porque siento que su vida, cuelga de mi amor y si yo corto, nos devoran a todos las liendres.
Como es lógico, esa parte profunda de mi ser, casi nunca sale a la luz. Porque mi verdad, es el suicidio de mi madre y el asesinato a la familia. Por eso vivo disfrazada. Por eso tengo múltiple identidad. Por eso vivo en el teatro, y entre las nubes y en el agujero de Alicia, por eso escribo obsesivamente.  Mi madre no me conoce. Me teme. Las pocas veces que le hablo de verdad, me mira extrañada, como si viera un extraterrestre o como si estuviera loca.  Por eso me disfrazo de niña y de estúpida luciérnaga.  Todo es más cómodo con el disfraz y el mirar a las nubes, y saltar como sapos la deriva y reir como topos e imbéciles y amar como charcos de pis y flores de loto.  Pero la verdad es inevitable. Y cada cierto tiempo, el agujero del árbol me expulsa y sale pólvora.

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