HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy fuera de lugar hoy. Me siento ansiosa y violenta, suspicaz, oscurecida por el agujero del cielo en el coágulo de ese suicidio que desposó los añicos de porcelana con los pigmentos noctámbulos de tu sed derramada en mi soledad.
Ando buscando una salida. Es raro que la mayor parte de las veces ocurre cuando ya no importa, porque da igual, porque se bebe todo lo que hay hasta el delirio y se conjura las opiaceas llamas del crepúsculo, aunque sólo estemos en las ruinas y sólo ellas se quedarán en el último beso.
Me transformo mucho cuando estoy sola en el pueblo. Y luego me hago menos tolerante con los crujidos de la urbe... y de la gente. Siento que estoy indefensa, con cadáveres de cocodrilo en mi corazón, y todo lo hallado se extingue.

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