HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

fui a buscar la botella de vino porque sonó en mi memoria una canción hechizante y un ansia de esa euforia de tierra removida en el vuelo de los cisnes, pero no estaba, fui y les dije ¿dónde está el vino?, y me dijo "se acabó ésta mañana, sólo quedaba un culin" y yo "pero había otra botella" y él "esa era" y yo "coño pues ni lo he probado" y él "ni lo he pobrado si abriste tú las dos botellas" y luego dijo "hoy andas como el pepsicolo, sin tabaco y sin vino y sin nah".
Así que me voy a ir con el perro al monte. Y allí no lo necesitaré. A correr de intemperie, de rio, de lugares del exilio del poema ensangrentados sobre un anacoluto que todavía te ama.
Luego he quedado con éste amigo que tendrá vino, tabaco y canciones. Y seguirá el fervor de lo absurdo acercándonos a la mar.

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