HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hace frío. Está helando. Hoy me voy a ir unos días. Aunque algo de mí quiere quedarse en la montaña,. No sé quién es el cartero del pueblo, la puerta del buzón está rota pero atada con unas cuerdas, y a veces las cartas están tiradas en el suelo, y la puerta cerrada. Me dieron ganas de ir allí a ver por qué coño no llegan muchas cartas y otras las tira en los charcos. Pero luego pensé que sólo llegan cartas del banco y otras mierdas, así que es mejor que acaben en los charcos No llegará ninguna carta para mí, los pocos que tienen mi dirección, me tienen como una tumba en su alma. Alguna vez esperé una carta. Alguna vez abrí el buzón como se echa un credo sobre las ruinas. Pero nunca llegó.

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