HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay muchas habitaciones abandonadas y rotas sobre los brazos de madera de aquella marioneta del polvo. Tienen tus recuerdos y los míos, lascivos de un tiempo que no negociará con lo posible. Y se maceran donde dejas de vivirme y donde ya no eres el pulso en la medianoche derramando el coñac y jodiendo mi salud y mi cordura.
Porque la página nos mató primero.
Porque ella fue la puta que recogió al cadáver y plantó con su olor descompuesto el viento que hoy nos lleva a lugares en los que se puede dormir, con el vino en las mejillas, con la luna dentro.

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