HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay un poco más de luz en el paisaje. La luz transforma los colores, hace un rato el monte era marrón de violines flotando en un río de metales que parían los peces. Ahora ya tiene un tono amarillo y verde. Tal vez esa misma luz, transformó tu nombre en mis sótanos. Y ya no acababa el rasguño de tu umbral en mi pecho incendiado sino en la luna, donde todos éramos extranjeros y vagabundos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario