HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con el perro lejos, he caminado la ostia, y el perro más, ya que cuando estaba suelto, avanzaba y retrocedía sin parar . He ido a la vera del río, a una zona despoblada, abandonada, en algún momento se pusieron columpios y bancos y zonas para el juego de los niños, pero estaban cubiertos por la hierba y oxidados... y había escombros. Aunque era un buen lugar para el perro. El sonido del río era un mantra.  Estuvimos allí mucho rato, felices. Luego ya de regreso, por unos descampados, paró un coche y salió un tipo de allí, yo me quedé alerta, se comportaba de forma extraña, se paró y se agachó, se me quedó mirando y fue otra vez al coche, yo cogí una piedra grande por si acaso le tenía que romper la cabeza. Pero luego el coché siguió otra dirección.
Ahora estoy cansada. Antes de que viniera Kavka no solía caminar demasiado. Me he echado un vino tinto. Hay silencio. Un rugido de palabras descubiertas en el humus, expresionadas en la pupila que deshace el salitre que los territorios han robado de tu diario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario