HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con Kavka.. por el río. He recuperado un latido de medio paz interior, sentí algo muy mágico al pisar la nieve helada, con sus formas fractálicas, al mirarla al caminar, como mirando la abstracción, la lejanía y de vuelta sentir una matriz, algo como primitivo, un perfume de conexión con la vida del allá, del más allá del yo y de la historia.
Al volver un vecino me habló a raíz del perro. Es un tipo con el que siempre ha habido una especie de enemistad... y hoy fue algo luminoso, cotidiano, absurdo. Sentí buena vibración. No hay que guardar sombras en el pecho, venimos desarmados, venimos desnudos, venimos flotando en la deriva, la deriva nos tragará, no quedará ni semilla ni legado, somos insignificantes respecto al universo. La vida seguirá aunque no quede ningún humano, seguirá mucho mejor sin la civilización. Sólo tenemos el instante, lo que ríamos en la vagabundia, lo que se queda en el viento y nos roza, un fractal del absurdo y de la avalancha.
Me jode gastar a veces, tanta noche, peleando con muros y sombras. Guardar dentro el grito, el presidio, el llanto de cuarzo. Estar al acecho, dolerme de existir, de pensar. La vida no es eso.

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