HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con el perro y el gato. Alborotamos todos los suelos.  Me he divertido como si fuera un chimpancé.  El gato saltó al patio por la ventana, y yo lo perseguí con un trapo. Y luego dio un salto de dos metros girando 180º, y el perro se le avalanzó. Se pusieron como locos. El gato le pegó un mordisco en la mejilla. Y se le subió encima. Kavka empezó a ladrar. Y yo luego fui a morderlo. Me he acostumbrado a morderlo y a veces le doy mordiscos también al gato, lo que pasa que los pelos de gato son peligrosos si los tragas. Ellos me devuelven la alegría de los que no esperan nada del materialismo. Todos los animales viven con lo puesto. Viven, aman y mueren con pasión, con nitroglicerina, lo dan todo al instante, son enervante presente, siempre pegados al humus de la luna, sin dobleces, sin engaños ni fingimientos.

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