HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con los animales. Y en su ternura se calmó mi rabia. Todo es muy raro y desordenado de los labios de la parca tatuados en tu cuerpo. Pero siempre ha sido así. Excepto unos años en los que fui feliz y libre, en los que amé, en los que no estaba el maleficio. Pero aquí, siempre caminamos las tumbas abiertas. Aquello fue una alucinación de amapolas.
Me siento extraña ante el espacio y violenta. Me siento al acecho, a punto de saltar a la mínima mueca de tu desvelo manipulado en los cuerpos de la niebla.

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