HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado pensando en mi zona oscura. En esa violencia y ataque que a veces me emerge, en los trampolines de lava de los rencores, en el instinto animal. En las lágrimas que se secaron en la mente y jamás bajaron a mis ojos.  Lo que me separa de mí, de la vida, de los motivos para seguir. Sé que en algún lugar hay algo no resuelto. Algo que incumplo las mil veces que me prometo no volver a hacerlo. Cuando se activa cierta atmósfera, cuando por tu piano sale ensangrentado ese réquiem, me vuelvo otra vez mi desfilada despedida. Tal vez es el síndrome del amor volado por los aires.

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