HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí con el perro. Hoy ha sido un día casi perdido para la escritura. No me entregué con el exilio y la rareza. Y cuando no te vas lo suficiente, no entras en la incandescencia de la escritura.  He tenido muchas distracciones de la intemperie, también felices, pero me he distraido contra el poema. Ahora ya es esa hora de estaciones de autobús anegadas por cerveza. Una especie de verano clandestino dentro del invierno.. quemando tus fotografías cuando en ningún sitio está escrito tu nombre.
A veces tengo la sensación de que tengo tantas cosas qué hacer que necesitaría que el día durará 80 horas. Y sin embargo... me dedico a lo mismo que las cigarras. No sé nada de las cosas concretas. No sé nada de lo acabado, ni del producto, ni de la funcionalidad. 
Los momentos de inspiración antes los usaba hasta el agotamiento existencialista y  la náusea. Ahora son distintos, son vagabundos. Y tengo que sacar al perro a correr. Y tampoco creo en el poema. Es raro. Es un rizoma errante.

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