HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí con Kavka. Muy feliz, como si fuera verano. Algo naciente,  profano y místico. Tirarse en la hierba, al sonido del río. Ausente de todo lo demás, reviviéndome en algún lugar clandestino y flotante. Han venido dos perros muy hermosos y salvajes, uno tenía pinta de lobo, jugué con ellos y Kavka también, pero salió algo mal parado, lo gruñeron, lo pisotearon, lo zarandearon, y aunque lo hacían jugando, Kavka quedó un poco abrumado..  era cuatro veces más pequeño que ellos..y luego se sentó en mis piernas y se quedó allí como quince minutos, lamiéndome a veces, y sentí que nos refugiábamos mutuamente del grito del horizonte.

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