HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí. Se me ha pasado algo la mala ostia y desesperación.... El desencuentro y la voracidad del vacío, enjambres de camino roto en el crisantemo de tu boca bajoo el fondo del lago, cuando abrir las manos y adentrarse en el silencio es también sacrificar los puentes volados por los gérmenes de un pasado insostenible en la letra y en la piel.
Creo que tendré que dejar de beber alcohol, todos los días... aunque sólo bebo cerveza... pero creo que eso me deja más indefensa ante la angustia de etanol y me abre surcos de éter donde la letra se desfila de su aullido.
Necesito la absoluta soledad... el amor de la distancia en cada minuto de mi vida, estar atrapada por el poema, por el canto, y evitar esas horas de la descomposición y el desconsuelo, la fuga y muecas de fantasmas donde ataco la identidad y el significado, a cambio del alarido, del coágulo de tierra desaparecida en la herida de los vencidos.
Además soy muy vulnerable al amor. Y ahora no está. Por eso a veces me oscurezco, me lleno de rabia, de espinos llorados en un papel roto.  Latido de desierto y de ausencia. Y me nace la misantropía, la hiel.
Yo no puedo tratar con personas mucho tiempo. Si mi isla desaparece de mis ojos, me pongo dramática y violenta, me olvido de todo lo que existe, de todo lo que vale el canto y la caricia y me desbordo.
Hay un ambiente jodidamente enfermo fuera de mi soledad. Y a veces ella que todo lo toma, se agrava de tantas sombras que se siente su asesina y su víctima. Y se me mancha la canción en mi deseo de amar.. y me hago todas las antagonias.

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