HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado separada de la introspección. Demasiado lejos, en un lugar donde las palabras son gruñidos y se oye el óxido de las monedas manchar tu voz de árbol y hacernos daño, como hijas de ceniza.
Ahora busco la voz de la salvia... tus castillos de arena descoronados por el rey guillotinado de grito de mar. Y el juego de las piezas esdrújulas de cartón y caramelo derramadas donde tu sombra vuelve a hablar del amor.

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