HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He limpiado la casa. Necesito trabajar una historia con los poemas. Y acá, sin otros humanos, es más fácil. Al barrer el trigo del suelo, despejar la mesa, quitar las ebras de tabaco y toda la mierda....siento un espacio más libre, más abierto, menos claustrofóbico del polvo amotinado sobre tumbas. Al fregar el suelo, ventilar, siento una luz.. lavando el grito del caos... trayendo un poco de naturaleza, de silencio, de armonía.
Tengo que preparar un poemario. Tengo justo ahora 33978 entradas, algunas son de fotografías y de vídeos (tal vez unas 700), pero las otras son escritura. He estado obsesionada por escribir, por curar las brechas semánticas de la ventana rota y la ceniza de mis ojos. Y no me he centrado en lo ya escrito. Siempre he sido desapegada y vagabunda con lo que queda en el pasado. Vivo obsesionada por la escritura del presente, por el mientras escribo, por lo que cambia en mí cuando escribo, y lo ya escrito, es un raro cadáver que se da a lo nómada e incierto de la desaparición y la flor de lava. El fruto de lo escrito, me es etéreo, intangible, inevocable, inservivle...... yace de viento. Pero tengo que hacer una selección. Tengo que centrarme. Llevo años siendo del todo caótica, improductiva, rizomática de lo que huye, de lo que no sabe mi nombre. Y tengo esa ansia de escribir. No debería escribir ésta entrada, debería ponerme a seleccionar ya los poemas, y sin embargo.... esa sombra del movimiento abstracto me hace un adicción a decirlo antes de, pero esa sombra, es insaciable. Por eso puedo tirarme años en ella, mientras todo lo que hay a mí alrededor me es exilio.

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