HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos


He pasado un frío de la ostia... como vi el sol y el cielo azul y pensé que al subir el monte iba a pasar calor no cogí abrigo, pero había un viento muy frío, el viento de la nieve. No subí demasiado, al subir la falda del monte, hay una zona medio allanada y yo avancé por allí en horizontal.  Me gustó mucho ver las montañas nevadas desde allí, y ver mi casa, es muy bonita desde lejos, con los ramajes del patio, y esa amorfosidad y vejez. Sus paredes cementosas y no pintadas, la galería, en algún momento imaginé que una mujer parecida a mí me estaba mirando desde mi ventana. El perro se rebozó en mierda de caballo, de vaca...no sé qué instinto primitivo les protegía a través de la mierda, tal vez camuflaba su olor y eso les protegía de otros animales o les permitía ser depredadores sin ser olidos por sus presas. El perro fue muy feliz en el monte.. sentí que se separaba de mí, que emergió en él un espíritu salvaje... que ya no estaba tan pendiente de saber dónde estaba yo, ni de seguirme, sentí en él al animal, al ácrata. Todos los animales que he tenido han salido medio asalvajados.  El perro olió tal vez algo que nunca había olido...  al jabalí, a la liebre, heces de zorro o qué sé yo. Algo que le empujaba a avalancharse solitario.  Algo que le conectó con su primitivo instinto, tal vez es mentira que los perros han sido domesticados del todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario