HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He pensado en lo de las meditaciones y el camino chamán. He pensado que mi modo de entrar, es la fantasía. No es el silencio. No son los ejercicios respiratorios. No tengo fe ni paciencia para eso. Aquella noche en la que tuve aquél sueño lúcido... antes, entré a un camino subterráneo, bajé unas escaleras que entraban al fondo del monte, al interior de la tierra.  Necesito la atmósfera onírica, la de mis fetiches de infancia y de amor de lobos. Lo que se ha creado en la intimidad de mi amor y en su soledad.  Y también necesito tomarlo, como una manera de cruzar y no como el destino, ni como mi arquitectura. Porque alguna vez me lo tomé como tal y acabé en el manicomio. Han de serme ebrias metáforas que impulsan mi viaje y me guían.  Como cuando soñamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario