HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He puesto unos documentales de lobos a Kavka. Y se puso como loco, se inquietó, ladraba y medio aullaba, quería irse y luego volvía entre transversales. Cuando Hierro era un cachorrin, y vivíamos en Asturias, una vez puse un documental y apareció el canto del buho, el gato se erizó y se asustó, dio una vuelta de campana y se escondió. 
Los gatos son mucho más rápidos que los perros. Hierro observa a Kavka y cuando el perro tiene intención de ir a darle una mordida al rabo, antes de que abra la mandíbula y se le tire, el gato ya le metió la zarpa en el hocico. Los gatos son los primeros en enterarse de todo. Las ven venir antes de que se hagan un hecho. Los gatos tienes miles de secretos. Los perros van con el corazón abierto y su invicta sinceridad. Los gatos no. Los gatos conocen el humus del universo, pero no lo ofrecen, lo señalan con sutilidad, con instinto de guerra y de silente, de sabios que no dan la pata ni la letra. Un gato te domestica a ti, tú a él jamás. Un gato no es complaciente, no es servidor. Es un dios y lo sabe, nunca ha olvidado nada.  Pero los gatos son los más fieles guías en el camino de la noche y del Ser. Pero no caminarán contigo. Velarán por ti con sus secretos. No se apiadarán de tus errores, ni en los momentos flacos de tu espíritu. No te darán jamás lo que necesita tu debilidad ni tu sentimentalismo, sino lo que es del fuego.
Los perros en cambio te empujarán cuando quieras renunciar. Te recordarán el camino con la selva y el poema desarmado. Lamerán tus heridas con el éter y las harán barcos hacia la noche y el abordaje.

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