HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He sacado a Kavka con la intención de llevarlo a los prados, grabar el río nevado, los chopos, zafarrancharnos, y él corría muy feliz en la nieve, le daba zarpazos y bailaba en giros. Pero luego vino una torva hacia nosotros y Kavka empezó a ladruñear y a darse la vuelta y quiso volver a casa. Así que lo dejé en casa, lo sequé con una toalla, todavía es un cachorro y tal vez no le venga bien coger frío...... y fui a por tabaco y comida para los gatos. Fui grabando algunas escenas de la mueca de la hiedra y el rosal nevados, y Tramontana empezó a seguirme... y tuve que asustarla para que volviera a casa por miedo a los coches. Todo está hermoso, la nieve lava la mierda de la civilización, limpia el aire, cura las llagas de la tierra, vela por la naturaleza y la vida.

La tipa de la tienda me preguntó por el perro porque sabía que lo tenía de un día que le pedí unas cajas de cartón para el perro. Y me dio un minuto de sociabilidad... de entrar en detalles más íntimos...de forma peregrina y perruna, inocente...... Y al salir de la tienda, me enfadé conmigo misma y di una patada de rabia a la nieve por haber hablado con ellos. Ellos, los que siempre ponen una mueca de plastilina quemada y lagarto y nunca saben qué decir...  Muchas veces cuando hablo con medio desconocidos, he visto esa cara, la ausencia del alma, el frío, la ruptura, la cara de la estupidez y de que han perdido la cobertura con la salsa rosa.

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