HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He vuelto a acostarme, pero no me dormí. Empecé a visionar criaturas en movimiento, su cuerpo era una luz, un destello y luego cobraba forma. Eran criaturas de otro mundo, eran como faunos con cuernos, como calaveras y muertos, como duendes y seres que yo nunca había visto. Algunas de esas visiones eran más abstractas. Y también las veía al abrir los ojos en la oscuridad. Aunque fueran imágenes algo macabras las sentí muy atrayentes, y en un deseo de amarlas una de ellas se transformó en belleza. Les pedí que me mostraran el camino y por un instante quise viajar a ese mundo... pero luego desaparecieron. Tal vez sólo sea producto de un estado de conciencia onírico, de ese mundo entre el despertar y el dormir. Ese límite más allá de lo expresable. Sentí algo muy hermoso, algo vehemente, algo inmortal.

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