HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

hoy estoy desarraigada de la mirada del imposible en tus escombros, de la soledad que roba los desechos que dejó la palabra entre tus suicidios... hoy todo es un aullido que desgarra dentro el lugar del poema.... siento rabia ante lo que me rodea, siento una horfandad en mi cicatriz aseverando el paso de los desaparecidos.. Tengo que escalar éste sentimiento y volver a la desnudez de la música. Transformar a través de las metáforas... el silbido del amor de las amebas. Hay días así, dos o tres al mes... y de un modo irracional y envolvente todo se vuelve pérdida y desesperanza...  y pierdo la vinculación con la escritura, se convierte en una atmósfera cautiva y rota.. y me hiere cada palabra que escribo....

hay un proceso de retorno
no sé si es abrir las heridas o es invocar la carcoma de tu piano y dar una vuelta de campana hacia un lugar que no me haya conocido

sé que la única cura está en la escritura cuando ella llega a un sitio donde puede reconocerse mi rostro

tal vez fue ese mareo.. o fue recordar las historias asesinadas, y sentir ese hachazo contra la vida salir de mi misma como un crímen

tal vez es que tiene que ser también la oscuridad.. la oscuridad abre el camino que amo, aunque lo haga con su perversidad y destrucción

hay días jodidos porque sí, porque me desperté muy lejos de la guitarra y ella rompe cristal en mi sentimiento y en mi deseo de poseerla, no se deja, se rompe en mil pedazos ante mi llamada.. algo quiere la noche, algo perpetra lo que no está en mi papel degradado.... algo del absurdo y el sin sentido de mi vida, cuando la canción no llena los vasos y el agujero del cielo

tal vez sólo sea algo químico, un cubismo de andrajo, de tumba que se abre, tan fugaz como la alegría, duele porque codicio el éxtasis, porque he sido muy feliz alguna vez, porque me jode el manto de penumbre en mis ojos helados, porque tengo rabia de casa no destruida, o el unicornio se muere de hambre... porque tal vez quiere hablar un sentimiento cautivo, y sus primeras palabras, son el mármol... algo tengo que encontrar en mi entraña

he renunciado a un espacio material para mi alma, he renunciado a ocupaciones y responsabilidades en la realidad ordinaria, al amor, al contigo, vivo en el éter, mi aislamiento emotivo de vez en cuando es un puto matadero... yo lo sufro, yo soy su cuenco y su cisterna, soy su único nombre y su asesinato... en el fondo es un juego, el dolor sólo es una metáfora, un engaño del cubismo, un segmento que quiere vomitar el hueso y la vía láctea...

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