HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy he vuelto a creer que no hacía frío y se me helaron los brazos, porque llevé un jersey de esos con agujeros de verano. aunque en el resto del cuerpo no pasé frío, porque tenía un chaleco muy abrigado. Ese chaleco era de mi hermano, pero él se lo regaló al abuelo. Al abuelo le encantaba... porque el abuelo era de los que iban en mangas de camisa en invierno. 
Hoy trepé un poco más alto en el monte. Kavka iba feliz como las cabras. Cuando era niña me gustaba subir a la piedra más alta.. sino sentía que no había valido la pena subir el monte... y en los acantilados y pedruscales.. ponerme en la piedra de más mar adentro donde sintiera muy cerca el agua... y nadar dirección al horizonte de la mar. Ahora como fumo la ostia me entra la tos. Y me canso primero. También he pasado muchas horas sentada, escribiendo. Por eso soy tan feliz cuando veo al perro avalancharse lleno de vida. Y subir y bajar, y correr por el gozo de correr. Como si se sintiera invencible. Y creo que lo es. La vida protege a la vida. 
Había charcos helados en el monte. Y ayer una zona llena de barro donde Kavka y yo nos manchamos, estaba seca y congelada. Por una zona, caía agua del fondo del monte, como un arroyo subterráneo. Sentí mucha belleza en ese lugar. Pensé que su agua debía ser limpia, porque nacía de manantiales naturales... Nada de cloacas. Nada de la suciedad urbana. De naturales filtros y recorridos de las metaforfosis del agua. Y Kavka bebió. Es mágico sentir que la montaña tiene una ventana por la que expulsa agua.  Luego me senté en una piedra. No hay muchas piedras en éste monte, es mucho de mata y maleza, sólo en el pico tiene caliza, y algunos lugares aislados, un poco de roca. Hice algunas grabaciones de la hierba y los horizontes y el perro. Luego cruzó un entierro en la carretera.. y llevaban el ataúd al hombro, y unas decenas de personas detrás, con el coche fúnebre y las coronas. Y como mi videocámara acerca la imagen X40 lo grabé bastante cercano, lo que pasa que al máximo del foco, cualquier leve temblor de mis manos, desestabiliza mucho la imagen y yo no tengo ninguna parafernalia de esas de sujetar la cámara. Ya casi en ningún sitio se ve eso de cargar el ataúd al hombro. Y en una de las escenas.. la gente quedaba detrás de las ramas de los árboles y avanzaban cubistamente, sentí mucha belleza y escalofríos en esa escena.  Luego avancé el monte para ponerme enfrente del cementerio y grabar desde esa perspectiva, pero la tumba quedaba detrás de unos nichos y no se veía el acto. Tal vez para poder grabarlo debía seguir avanzando un par de kilómetros y no me apeteció, además tenía congeladas las manos de tenerlas fuera de los bolsillos.  Aún así, vi imágenes poéticas... porque la gente se derramaba por el cementerio, iban a ver las tumbas de sus seres queridos y se mezclaban las silutetas lejanas con los crucifijos de mármol y los cipreses.. y también grabé una mujer caminando rápido, mientras intermitentemente era tapada por tumbas y luego volvía a aparecer y volvía a ser tapada, me pareció una metáfora de la existencia. Aunque tal vez fuera mi percepción y cuando vea la grabación no se sienta del mismo modo que yo lo sentí.

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