HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy me iré al pueblo. Me tiraré allí un tiempo indeterminado. Tengo ganas de la soledad. De la introspección sin las interferencias sociales. De la anchura de esa nada tocando el saxo donde el vino se pone a hervir. De andar de montañas y del sueño de la nieve. De mugrirme del suicidio de los almanaques. Allí soy capaz a sentir que vivo en un universo donde nunca se perdió la guerra civil ni nació el capitalismo. Allí habito mi isla, mi éxodo liberado. Me rodeo por mis fantasías y ellas hacen una urdimbre que transforma la realidad y hace que mi Ideal, lo sea, con balas y flores. Aunque tengo también una relación más profunda con el vértigo y el precipicio y las ausencias.

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