HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy soñaba con Kavka, y estaban también sus hermanos y algo pasaba que morían dos perrines. Estábamos en un extraño pueblo. Y los perros eran el centro del sueño. También me llegó la carta de un viejo conocido que me agradecía por haber estado con uno de los perros. Yo me enfadé mucho con X. porque por su culpa murieron dos cachorros. Luego también estaban dos viejos amigos, hace años hubo unos problemas que acabaron esa relación y allí buscábamos solucionarlo.
He hecho café. Todavía estoy medio dormida.
Las palabras son también una gruta de la decepción. La soledad es la permanencia del soplido de la mirada entre los álamos. Todo es medio absurdo, atropellado de una ausencia que abre espacio en la extensión del horizonte sobre lo marchado.
Abrir los ojos a veces es un asesinato. Volver a un lugar que flota y que no tiene raíz ni frontera. Limítrofe de tu verso noctámbulo dando de comer a los jabalíes. 
Esa bailarina de cristal, cortada en pedazos bajo tus huellas dactilares. Levantando el rubor de los que se marcharon cuando tu casa abría las puertas y ponía la mesa y la lumbre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario