HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La abstracción de tu pérdida, en el alfabeto quemado en el monólogo interior de esa ceniza traslúcida de mis jodidas fechas, persiguiendo sin esperanza el trazo de tu beso donde la obra termina y gana la mar y la ausencia el desfiladero de tu tinta hundida en mis senos como sangre de mandrágora. 
Es muy tarde para haber dado la vuelta a la atracción de la nada entre nuestros cuerpos. Suspira el vaivén de tu anochecida mis labios cerrados dentro del agua, con tu herida salpicando el horizonte del vals que me ata al olvido.

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