HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La aseveración de tu verso tachado, en la resonancia del agua sobre mi techo, regurgitando un imposible que fue torturado en el barro de tus botas sobre el éxodo de la nieve cuando abrí mi desmemoria sobre tu cuerpo como si al fin cruzara aquél barco entre dos tumbas.

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