HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La gravedad de distinguir el cuchillo en el polvo del vacío.
Me agrava contra ti, en lo que te defiende contra mí, desde mis entrañas.
La crueldad de lo irrebocable de la enfermedad entre sábanas blancas con pétalos de amapola. Me hace mucho más daño a mí que a ti. Porque nunca oiste el machete de la noche que yo no pude dejar de ver en tus ojos.

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