HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

la sujección del envés
del fondo de tu noche rebosada en mi piel
como papel de calco que te martillea el susurro del abismo que nos dejó solos como la explicación de la muerte

y ya nadie volvió a ser alguien
en el suma y sigue
del escalofrio de la búsqueda y de la ausencia

fuimos pellejo de mariposa disecada
en una flor libada por veneno de luna

y a todos los que amamos
fueron el secuestro del primer poema

y entre aquellos
que ajaron el beso... hacia la placenta de la tierra
fuimos pergamino robado en la saliva de la hoguera
con lo ilegible como único legado

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