HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las palabras hoy se van. Las historias no se quedaron en mi pecho, ni me acechan cuando cruzo despavorida tus sombras opiáceas atadas al callejón que desata tiempos equivocados cuando con los huesos fuera de la carne destazamos los libros y los relojes.. y con la sal entre tus piernas, se acaba ese renglón en una airada de fuego que hostiga mi nostalgia trasnochada cuando es muy tarde para volver.

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