HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las palabras se amontonan en el frío de tu sepulto. Dejan de ser mías y de la página. Se hacen fractales hipnotizados por el hierro evanescente que amortigua la memoria de las cicutas.
Las hemos devorado siempre antes de que el lienzo trazara su despedida.
Hemos sido sepultureras de los posos de vino en el sueño volado por los aires de aquellas acequias de tu otoño vencidas en la cuchilla de afeitar de la lluvia.
Hoy somos la interrogación de la calima donde el paso no alcanza a tocar camino y el amor es una despedida en los brazos de la mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario