HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora del río. Un paseo agradable, silencioso, con el perro, con la ausencia danzarina de algo desmembrado en un grito alambique y sueño de algo que se devoró en la mar. La mayor parte del tiempo estuve tranquila, entre la naturaleza y los bodegones quemados de la periferia de la urbe. 
Cuando cruzaba por la acera, antes de meterm al río, el perro se avalanzó hacia un tipo repeinado, con ropas caras..que puso cara de ofendido porque se le acercó el perro, le dije al perro en alto "Kavka ven, no te acerques a idiotas"
Luego estuve hablando con un hombre negro que su voz sonaba al Caribe. Sentí una profunda atracción a sus manos cuando acariciaba al perro. Algo muy bello como de tierra y trigo. Unas manos mucho más bonitas que las blancas.. sus dedos eran muy alargados y delgados, como si fueran un instrumento musical. Me dijo, "yo alguna vez tuve perros en mi pais". Y sentí en su voz, nostalgia, fue la única vez en mi vida en que hallé algo muy bello en la palabra "pais". Me dijo "el perro es bonito y tú también eres bonita". Y a mí me dio la timidez y el deseo de marcharme. Siempre me pasa eso cuando me ataca la erótica de las amebas y de las montañas.  Estoy demasiado acostumbrada a los valles de la soledad y de la distancia con la gente.

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