HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Lo único que me ha explicado es el lenguaje poético. Yo tuve dos latidos antagónicos....el ateismo y el nihilismo.. de Cioran, de Nietzschet.. algo de Sartre..Artaud..Max Stirner.. el anarquismo...... más el nihilismo de ciertos poetas, hedonismo, vagabundia, ardor por el absurdo..apurar la luna y echarse a la mar, suicidas y vagabundos, errantes y locos sin dios ni gobierno ni futuro.. y luego una zona... de ensueños chamánicos.. Castaneda..., y misticismo Hesse, Gibran....  Fui creyente, de todo lo imaginable.. de Faunos, demonios, duendes, otras vidas, paralelismos cósmicos, aquelarres de indios americanos, budismo..viajes astrales, telepatía, energía, reiqui, conversiones en espiritus animales.. adivinación...hasta tenía teorías de otros planetas que me llevaban.. y que la tierra era un lugar, de un juego macabro y humorístico... una especie de teatro.. donde las almas de la gente, cada cuál pertenecía a un planeta diferente y aquí hacíamos guerras, orgías y aquelarres, nos matábamos los unos a los otros mientras el cosmos se meaba de risa. En mi locura, yo volvía a conectarme con mi planeta y movía mi mano y mi bolígrafo y me dejaba mensajes y me protegía... hasta tenía un nombre que me había inventado de mi planeta.. y era algo de la acracia no sé qué.. y una voz me decía mi nombre verdadero pero ya no lo recuerdo... Y tuve experiencias y visiones que nadie se creería. Pero era puro teatro. Era haberme pasado con las drogas y con el suicidio de todos los nortes.  el viaje del estramonio, el ácido, el hachís, las setas, mi vehemencia delirante.  Durante años yo me creía bruja y lobo. En mis delirios era también la vengadora de cristo y mi enemigo eran los curas y las monjas. También me creía una pielrroja y otras miles de cosas. Yo tenía una fantasía sin límites. Todo lo absorbía. Todo lo de los humanos, todos los libros, todo lo que se podría llegar a pensar, todas las leyendas, las hachas, los agujeros negros. Yo era como un embudo insaciable... y adentro de mí, resolvía mi propio sueño y lo perpetraba contra toda realidad y certeza ajena.
Viví todo hasta la locura. Hasta recuerdo una vez que mi abuelo estaba muy enfermo, con mucha fiebre y yo creía que se iba a morir, sería unos 10 años antes de que muriera. Y como para mí todo era una ilusión me causaba un profundo éxtasis la muerte de mi abuelo. Y me quedaba pegada a su lado como una chiflada, y ponía velas y traía flores y trozos de madera y porquerías que encontraba en el monte. Y sonreía extrañamente. Y el abuelo como deliraba con la fiebre y hablaba conmigo cosas muy surrealistas, y el fuego de las velas le hacía creer que eso era otra cosa, yo me meaba de la risa y del dadá. Yo me creí todos los cuentos. Al contrario de León Felipe. Como una huelga china.  Todo lo que leí y vi en la tierra, lo interioricé y lo hice mío y lo extremicé. Durante mi época rara-sinergia y despersonificación... era un espejo perturbante. Por ej, cuando hablaba de política con alguien, yo defendía todo lo contrario, como una metafísica..  si hablaba con un anarquista, me ponía retrógrada y a negar sus ideas y a barrerlas.  Aunque mi corazón estuviera con él... pero entonces yo no tenía corazón.  Yo no tenía identidad. Cuando hablaba con personas, no tenía ningún criterio, ni pasión humana, ni idea de la verdad o de lo que debía de ser.. o la frontera del pensamiento y de la existencia. Era un jodido espejo de locos. A veces me daba por darles la razón, y a veces por quitársela. Pero yo lo hacía desde su razón, desde su metalenguaje, desde su metafísica no desde la mía... yo no tenía ninguna... A veces hacía las dos cosas a la vez..  Era como si estuvieran abiertas todas las puertas del subconsciente y del éter... y no hubiera nada fiable para poner los limites a un cuerpo, ni los límites entre la vida y la muerte, ni entre lo existido y lo imaginado, ni entre el yo y el tú.

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