HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Los recuerdos de las pinturas.. de las sendas de sal entre las rocas... las rayuelas con el PI en tu carnaval, desentrañando en las máscaras baba de caracol que trae la luna. Todo es distante, flor de sequía y quitaclavos cuando necesitamos otra esquina para sujetar el lienzo.  Me siento mi letanía... ovillando en la ventana, canciones de cangrejo, con la rota percusión de tu pozo y mis huesos, tiranizando luz de Mercurio. 
Y esos fetiches que nos hicieron de linterna en las cuevas, hoy también lloran con las salamandras lo que no pudimos rescatar. 
Mis pinturas, mis viejas pasiones y desvelos, mi vicio de caracolas, de orbayo cuando el musgo ríe, de gatos que ronronean latidos paleozoicos, mi máquina de coser anegada por demasiadas palabras perdidas. Hoy miro en los escombros, frágiles hierbas, sombrear la aurora en el carboncillo con el que silencias el frío del alma.
Ya no me soy, guitarra en el canto. Me soy sombra que yace en la lluvia. Tal vez porque para vivir sin amor amando.... hay que irse muy lejos y la lejanía nunca deja volver. Tal vez para creer sin fe, hay que hacer pactos con la ayahuaska que ya no juntan los pies en la tierra.

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