HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me desperté mareada, algo triste, con nostalgia, con una fractura en el papel. Soñaba algo sobre los propios sueños, había uno que duraba poco, no sé si iba de un jabalí, era algo que acababa bien, y me decía a mí misma en sueños, que ese tipo de sueños son los que se olvidan porque no dejan nada abierto... y hablaba de otros dos tipos de sueños y creí descubrir uno que no conocía. Pero cuando me desperté, todo eso se marchó. Me sentí enferma, débil. Hice un café, pero volví a la cama. Pensaba en putas historias tristes, sin salvar el alma, ni el motivo. Pensaba que qué coño hago aquí. Con la acusación de una ausencia, del grito de las pinturas, de la belleza desnuda en la mar. El recuerdo de la vehemencia desamarrando puertos donde tu beso toma todo el vino.

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